lunes, 22 de diciembre de 2008

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El documental “Recuerdos de un Olvido (fluir primero: el río Todavía)”, recién editado por Guadalcine, narra en siete horas el encuentro entre una Náyade (ninfa de las aguas) y el poeta Fernando de Villena, así como la posible relación de ésta con el cineasta Val del Omar y el poeta Luis Cernuda.

La Laguna de las Yeguas se sitúa a 3.000 metros de altitud, justo bajo el pico Veleta en Sierra Nevada, en la parte oculta a las pistas de esquí. A dicha laguna se accede tras varias horas de marcha en un punto que durante siglos sólo fue accesible a pastores y neveros que en verano bajaban el hielo desde las cumbres hasta la ciudad de Granada. Una leyenda granadina anterior a la dominación musulmana narraba ya la presencia en dicha laguna de una Náyade, extraña criatura femenina, ninfa de las aguas, que en primavera atraía lascivamente con sus encantos a los pastores, engulléndolos tras poseerlos en la profundidad de las aguas de la laguna.


Tras años de investigaciones llevadas a cabo por el poeta granadino Fernando de Villena, se consiguió contactar en mayo del 2006 con una criatura femenina, muda y salvaje, que vagabundeaba descalza por la zona y que, durmiendo en una cueva, llevaba como único equipaje un corroído manto, y unos objetos que almacenaba cual tesoros, llevándolos siempre consigo: una vieja lupa, un imán oxidado y un reloj ruso de la época soviética (de cuerda y que, curiosamente, aún funcionaba). Durante estos dos últimos años, Fernando de Villena consiguió un acercamiento a esta criatura Náyade, para rescatarla final y felizmente a la civilización. El proceso fue filmado por el cineasta Manuel Polls Pelaz, y es objeto de un documental cuya primera entrega acaba de publicarse bajo el título “Recuerdos de un Olvido”, en este primer fluir de una trilogía en curso, con el subtítulo “El río Todavía”. En esta primera entrega de la película se muestran las investigaciones del poeta Fernando de Villena sobre la Náyade, su rescate y su educación posterior como adulta en una cueva del Sacromonte, bajo unas pautas estrictamente poéticas, en la tradición del padre Andrés Manjón y sus técnicas del siglo XIX, de alfabetización con los niños y adultos gitanos del Sacromonte.

Se da el caso que el mítico cineasta y poeta José Val del Omar (Granada, 1904-Madrid, 1982), anduvo errante en Sierra Nevada tras su primer fracaso cinematográfico en 1926, en una fructífera experiencia mística que le llevaría a una conversión a lo que él llamaría luego la Mecamística, precursora de sus grandes obras cinematográficas posteriores como “Aguaespejo granadino” (1953), y su Palma de oro a la mejor contribución técnica en el Festival de Cannes (1961) con “Fuego en Castilla”. Val del Omar, único cineasta destacado de la generación del 27, fue amigo de Federico García Lorca, y compañero del poeta Luis Cernuda en las Misiones Pedagógicas de Bartolomé Cossío, en el periodo anterior a la guerra civil española. Afortunadamente, María José, hija de Val del Omar, y su marido y promotor valdelomariano Gonzalo Saénz de Buruaga, consiguieron rescatar del olvido la obra y fascinante personalidad del extraordinario cineasta experimental granadino, inventor del zoom y otras múltiples patentes, un verdadero alquimista del cine según la crítica especializada.

Tras quemar su primera película en 1926 y arruinarse, Val del Omar se autoexilió a Sierra Nevada en un periodo de reflexión, llevando siempre consigo un reloj (famosas son sus frases “Tira tu reloj al agua” y “Mi Dios es el Tiempo”, para entender la verdadera dimensión del fenómeno cronológico), al que acompañaban siempre en sus bolsillos una lupa y un imán. En 1926, Val del Omar fue mostrando dichos objetos en Sierra Nevada a las raras personas con quienes se cruzaba durante sus meses de retiro espiritual, e interpretaba la personalidad de las gentes en función de los resultados de su test con la lupa y el imán, creando una interesante teoría al respecto de la confluencia y divergencia entre las civilizaciones de Oriente y Occidente, y asociando las fuerzas primordiales del hombre con la luz y la energía electromagnética.

El documental-ficción “Recuerdos de un Olvido” explora en siete horas la posible relación de la Náyade con la remota posibilidad de que Val del Omar dejara en Sierra Nevada su lupa, imán y reloj en los alrededores de la Laguna de las Yeguas, con la intención de una teleonomía temporal que habría llegado hasta nuestros días. En este sentido la película puede considerarse como la primera entrega cinemística de una trilogía en curso por parte de Manuel Polls Pelaz, pues en el año 2008 la Náyade, bautizada María Luisa Castilla Spa (por su relación con la Castilla de Val del Omar, y su hidrofilia) en la granadina Fuente del Aceituno por el poeta Fernando de Villena, ha estado en contacto con diversos poetas y antropólogos andaluces y murcianos, enviada por Fernando con un mensaje primigenio sobre la Luz y la Memoria, prosiguiendo la técnica del test de la lupa, el imán y el reloj de Val del Omar, actualizada a nuestros días.

La obra, pues, es un homenaje al cineasta Val del Omar, y al poeta Luis Cernuda, su amigo y maravilloso autor de “Donde habite el Olvido”, en una mirada poética hacia una época irrepetible, la de las Misiones Pedagógicas, y a través de la experiencia increíble del descubrimiento de esta criatura femenina, mitológica y salvaje, la Náyade, y su relación con el indómito poeta granadino Fernando de Villena. En el documental aparecen, sin censura de tiempo, los encuentros de la Náyade en estos últimos meses con escritores de la envergadura de Rafael Guillén, Julio Egea, Manuel Urbano, Gregorio Morales, José Lupiáñez, Antonio Enrique, Juan Delgado, Antonio Parra, José Infante, José Luis García Rúa, José de Miguel, Carlos Barceló, Ángela Cuenca, Ana Guadalupe, Cristina Contreras, Curro Albayzín, Carlos García Hirschfeld, Carlos Arbelos, Emilio Montaño, Ana Yanguas (sobrina nieta de Cernuda), y el propio Gonzalo Sáenz de Buruaga, yerno de Val del Omar, entre otros artistas y escritores del Sur.

Evocando el título de aquel viejo film del siglo pasado “Todo es posible en Granada”, Fernando de Villena anuncia durante el film: “¡Lo raro no fue encontrar una Náyade, sino que llevara consigo aquella maravillosa lupa, el reloj ruso, y el misterioso imán!”.


Para más información, se puede consultar:
http://www.guadalcine.com

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